Murdok ha alcanzado lo más alto del Campeonato del Mundo. El sueño se hizo realidad en el espectacular entorno de Breuil-Cervinia, escenario de una de las citas más esperadas de la temporada: el Gran Premio de Italia de la FIM E-Bike Enduro World Cup y el Campeonato de Italia de E-Bike. Como última prueba del calendario mundialista, la cita del Valle de Aosta decidió los títulos de la máxima competición internacional de Enduro E-Bike.
Tres intensos y espectaculares días de competición reunieron a los mejores e-riders del mundo en los exigentes senderos del Cervinia Bike Park, a los pies del majestuoso Cervino. Entre los grandes protagonistas destacó Filippo Colarusso, que, a los mandos de su Olympia Murdok, equipada con el motor Polini E-P3+ EVO2 y la batería Olympia PowerSlim 8 de 820 Wh, conquistó el título mundial FIM en la categoría E1, culminando una temporada extraordinaria.
El piloto del Team Snep-Olympia cimentó su éxito con la victoria en la prueba inaugural de Aprica y el segundo puesto conseguido en Baunei, en Cerdeña, resultados que le permitieron finalizar al frente de la clasificación general de la World Cup. También dominó el Campeonato de Italia, logrando en Cervinia su quinta victoria en otras tantas carreras de la categoría E1 y consolidando aún más su liderato. La clave de su éxito: una extraordinaria técnica de pilotaje, una excelente preparación física y un aliado infalible como Murdok, capaz de rendir al máximo cuando los recorridos se vuelven especialmente exigentes.
También destacaron las actuaciones del resto de pilotos del Team Snep-Olympia. Diego Calistri consiguió la segunda posición en la categoría EM del Campeonato de Italia, además de finalizar sexto en la clasificación absoluta de la World Cup y quinto en la categoría E1 “Código 250W”. Federico Ciucci también subió al podio nacional, con un tercer puesto en la categoría ES.
Las pruebas de Cervinia pusieron al límite tanto a los pilotos como a las bicicletas, con más de 40 kilómetros de recorrido altamente técnico, siete tramos especiales y desniveles desarrollados entre los 2.000 y los 2.800 metros de altitud. Un auténtico desafío que exigió una gran técnica, resistencia física y una gestión precisa de la asistencia eléctrica, premiando a los mejores especialistas de la disciplina.



